Origen de Japón

El conjunto de creencias y leyendas japonesas integradas con una profunda concepción religiosa, formaron la religión original de la raza Yamato, conocida hoy en día como Shinto que significa “Camino de los Dioses”. Esta creencia se remonta a una visión “animística” del mundo, esta palabra se emplea para indicar la doctrina de que las cosas de la naturaleza están animadas, igual que nosotros, por un alma o por una clase especial de vitalidad. Viendo el mundo bajo esta luz, los japoneses lo veneran todo, tanto un objeto natural como un ser humano, siempre que lo venerado parezca manifestar un poder o una belleza inusuales. Cada uno de estos objetos o seres se llama Kami, una deidad o espíritu.

Según la información disponible sobre las antiguas leyendas japonesas se dice que las islas fueron creadas por dos “Dioses Celestiales”. Tras una sucesión de generaciones y desapariciones espontáneas de Dioses posteriores a la Tríada Original, apareció una pareja destinada a generar muchas cosas y dioses de gran importancia, fueron Izanagi “el hombre que invita” e Izanami “la mujer que invita”.

Estas dos deidades considerados los “Dos Dioses Celestiales” del Japón estaban destinadas a traer cosas a la tierra. Descendieron de su morada por el “Puente Flotante del Cielo” ó Arco Iris, se dice que Izanagi portaba una espada de coral y que de ella las gotas de agua salada de la punta se coagularon en varios islotes que formaron las islas del Japón.

Japón

Una de sus hijas fue la “Diosa del Sol” Amaterasu, que rige el universo desde el Cielo y fue la progenitora de la familia real japonesa que gobierna el Japón. Según la leyenda, en un período desconocido Amaterasu bajó la vista hacia la “Tierra Media donde los juncos crecen abundantemente”, o sea el archipiélago japonés; entonces vio que el país estaba conmocionado por varios “malos espíritus” que alborotaban y revoloteaban como “moscardones azules”. Amaterasu envió mensajes a dichos malos espíritus y más tarde envió varias expediciones punitivas contra ellos. Entre los que así quedaron dominados se hallaban los descendientes del “Dios de la Tormenta” Susano Wo, hermano de Amaterasu, que regía las costas del mar de Japón, opuesto a las costas orientales de Corea. Una vez establecido el orden, Amaterasu envió a su ahijado a las islas para “gobernar el país hasta la eternidad”. El grupo liderado por el ahijado de Amaterasu llegó a la isla de Tsukushi (actual Kyushu) y se asentaron en la región de Himukai (la “tierra que mira al sol”), en la costa del Pacífico. Desde este asentamiento las oleadas de migración y conquista marcharon hacia el este a lo largo del litoral del Mar Interior. El objetivo era la región central, conocida como Yamato (“salidas de las montañas”) que finalmente alcanzó Jimmu Tenno, el legendario fundador de la dinastía imperial, que se convirtió en la sede de la residencia imperial hasta finales del siglo VII, y así comienza la historia del Japón.

Amaterasu

One Response to “Origen de Japón”

  1. paula severym Says:

    buena…de calides y espontanea ..agradable y muy convincente…narracion que se debe ser leida..anlizada y espetada..tiene mucho.

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