Leyenda japonesa: “Kobutori jiisan”
Hace mucho, mucho tiempo, vivía en un pueblo un anciano que había nacido con un chichón en la mejilla, del cual no se preocupaba para nada. Era muy optimista. En el mismo pueblo vivía otro anciano que también tenía un chichón en la mejilla, pero éste siempre estaba enfadado porque se acomplejaba de su defecto.
Un día, el anciano optimista fue a cortar leña al bosque. Pasado un momento, empezó a llover y decidió descansar un poco. Durmió profundamente pero se despertó al oír un ruido extraño en plena noche. Se sorprendió mucho al ver a unos demonios celebrando una fiesta muy cerca de ahí. Estaban armando un gran alboroto cantando, bebiendo y bailando.
El anciano, al verlos, sintió mucho miedo, por lo que decidió seguir viendo a escondidas. Pero no pudo contener por mucho tiempo sus ganas de bailar, pues le parecía muy agradable todo aquello. Los demonios se sorprendieron al verlo, pero continuaron bailando porque su danza era muy entretenida. Pasaron un rato agradable hasta que cantó el primer gallo. El jefe de los demonios le dijo al anciano: “Ya tenemos que volver a casa. Me gusta mucho tu danza. Por eso te invito también esta noche a que vengas a bailar. Voy a tomar tu chichón y, si vienes esta noche, te lo devolveré.” El anciano se quedó sin su chichón; ni rastros de él. Los demonios pensaban que al anciano le gustaba su chichón y que por ello regresaría, pero en realidad éste estaba muy contento sin él.
Cuando el anciano regresó al pueblo contó todo lo sucedido al otro anciano quien, con una mirada de envidia, dijo: “Voy a ir esta noche.”
Y esa noche empezó nuevamente la fiesta. Este anciano, por ser una persona sombría, no se encontraba a gusto y no pudo bailar. En realidad detestaba el baile. Al verlo, poco a poco los demonios empezaron a disgustarse. El jefe de los demonios le dijo: “Te voy a devolver tu chichón y vete inmediatamente.” De esta manera, este anciano se quedó para siempre con los dos chichones por ser estrecho de espíritu y corazón.
[Fuente: Urban Nikkei]
January 9th, 2007 at 11:48 am
¡Qué bonita!. Lo mejor es intentar ver el lado positivo de aquello con lo que no te queda mas remedio que convivir, al final no sólo lo aceptas sino que lo cojes cariño.
January 9th, 2007 at 11:51 am
Asi es Sonia.
January 9th, 2007 at 12:12 pm
Ojalá se lo hayan puesto en la otra mejilla, asà por lo menos queda simétrico.
January 9th, 2007 at 12:19 pm
Jajajaja.
January 9th, 2007 at 12:41 pm
Me gustan este tipo de historias, historias que te hacen recapacitar, que son humanas y tienen su moraleja, casi siempre, sobre todo en la cultura oriental, pero también en la occidental, dirigidas a los sentimientos y a la pureza del espÃritu, al valor humano de las personas que tanto y tanto está destrozando el mundo materialista en el que vivimos. Unas dosis de estas leyenda siempre son de agradecer.
January 9th, 2007 at 2:56 pm
Muy bonito, pero ¿a mà quién me quita los dos chichones?
January 9th, 2007 at 10:25 pm
:D
Ese fue fino, In I Go. ;)
January 10th, 2007 at 10:41 am
Que bonita reflexión.. ser optimista nos da chancee de vivir plenos no perder la reencarnación
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«´¨`•..¤… Namasté …¤.•`»
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